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17/12/2025 11:11 AM 750 - La mañana con Víctor Hugo
Critican el impacto del recorte en la obra pública
RESUMEN: La obra pública está siendo restringida mientras empresarios se benefician del estado en un contexto de recesión planificada. Las empresas se convierten en concesionarios de servicios públicos, apoyadas por la nueva casta política, facturando al estado que critican. En un evento organizado por la Fundación Pensar, destacados empresarios pagaron exorbitantes sumas para acercarse al poder, evidenciando la relación entre el capital y la política. Esta situación genera preocupación por el impacto en la población y el futuro del país.
___ TRANSCRIPCION COMPLETA: Libertaria de clausurar la obra pública hasta nuevo aviso, la patria contratista modelo veinte veinticinco está quedándose con el loteo del estado sobreviviente. No representan a capitales que nacieron para la construcción de rutas, autopistas, hospitales, escuelas o gasoductos, son empresarios que dejaron de dedicarse a producir bienes y servicios en la era milei para vivir del estado. Ante una población a la que le robaron su poder de compra en un país que fue programado para quedarse sin demanda comercial ni industrial, las empresas se achican o desaparecen, y se transforma en importadores o en concesionarios de la vida pública. Gracias a los vínculos con la nueva casta política liderada por Milei, los gerentes no asumen otro riesgo que facturarle al mismo estado que odian.
En síntesis, son hiper millonarios subsidiados por cuarenta y siete millones de argentinos que operan como clientelas cautivas, y en tiempos de crisis, en plena recesión planificada, con cadena de pagos herida, el estado es la ventanilla más segura, cumple sus obligaciones, a veces tarde, pero generalmente a los grandes socios nunca les falla. Ayer, en el Iout Club de Puerto Madero y organizado por la Fundación Pensar, el poder real pagó doscientos cincuenta mil dólares por mesa, cuarenta mil por cabeza, para poder comer con funcionarios nacionales y escuchar al presidente. Casi quinientos invitados y una recaudación cerana a los quince millones de dólares. El círculo rojo, festejando la reforma laboral.
¿Por qué durante tantas décadas hemos impulsado una ideología política que suponía que el estado debía estar por encima de las empresas? Esta pregunta la tiró Agustín Laje en uno de los mejores chistes de la noche, frente a muchísimos proveedores del estado. Los hostes de la noche fueron Jorge, Juan y Patricio Neus, propietarios del lugar, son los dueños de la VTV porteña y de varias empresas de energía. Estuvieron presentes Martín y Hugo Ornequián, sobrinos del dueño de la Corporación América, que le vende aeropuertos a naciones y a provincias. Estuvo también Manuel Santos, de MSU Energy, que se acaba de quedar con las hidroeléctricas reprivatizadas del Comahue. También Damián Pozoli y Carlos Giovanelli, socios en el grupo Inverland, propietario de Avana, que a principios de este año se asociaron con los Neus para llevarse las distribuidoras eléctricas de Tucumán, El Litoral y Jujuy, y estuvo Mauricio FiliBertie, el dueño de TransClor, la empresa más grande del sector y la mayor proveedora de AYSA, todos viven del estado.
La comparsa del capital que acompañó a este grupo la integraron Alejandro Simón, de Sancón Seguros, Martín Cabrales, inefable, Rodolfo Donofrio y Zulemita Mena, como un souvenir de los noventa, Federico y Sebastián Brown, de la anónima, y Francisco de NarBáez, uno de los exdueños del APA, generalmente no se lo recuerda así, que egresó al supermercado. Pero también estuvieron Martín Rappallini, de la Ugia, y Luis Gali, CEO de New Sand. La verdad, uno como presidente de los industriales quebrados por las importaciones chinas, no sé qué hacía ahí. Y el otro, el otro, que albergó en la última campaña una visita presidencial en su planta fueguina, y que después de las elecciones despidió a doscientos trabajadores.
Son parásitos VIP, que se muestran como la locomotora del país. Solos sueñan con una revancha clasista para convertirse en los nuevos capataces de una colonia próspera manejada a control remoto desde Washington, pero en tiempo de mal área siempre aparecen atados a una licitación que les regale un contrato millonario. El estado secuestrado por la derecha va a pagar con el hambre de millones de seres humanos para que siempre ganen los mismos, esas facturas que van a ser estos tipos, los hipócritas, los que son algo así como los ñoquis, que nunca se van.
Cuando yo te digo patria contratista, ¿te sentís bien o mal? Y me siento directamente involucrado porque soy responsable de ese sector al cual se lo llama, mal llama patria contratista. Fin de la patria contratista. Concesiones. ¿Cómo? Para terminar licitaciones, en el mayor caso posible, enfocada para concesiones. O sea, que el que el riesgo necesario se acotase la obra y, su risk, le cobre al usuario. ¿Me habla? Campana, a las once y once.
| #42155906 Modificada: 17/12/2025 11:49 |
Duración del audio: 5' 03"
Cotización de la nota: $14.628.840
Audiencia: 74.000
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